
Consecuencias del Aborto


Un lamento eterno
Lo primero que tienes que saber, es que ese ser que está creciendo en tu vientre será despedazado en 20 partes; y tu corazón a lo largo del tiempo se habrá despedazado con el.
POR FAVOR NO LO HAGAS, NO ESTÁS SOLA, DEJANOS ACOMPAÑARTE Y MOSTRARTE OTRAS SALIDAS
En la mayoría de los casos a la mujer nunca le dicen todo lo que le pode pasar al practicarle un aborto. Aquí te lo dejamos claro:
CONSECUENCIAS FÍSICAS
Esterilidad, Abortos instantáneos, Embarazos ectópicos, Nacimiento de niños muertos, Trastornos menstruales, Hemorragias, Infecciones, Shock, Coma, Coágulos de sangre pasajeros, Útero perforado, Peritonitis, Fiebre / Sudores fríos, Dolor intenso, Pérdida de otros órganos, Llanto / Suspiros, Insomnio, Pérdida de apetito, Pérdida de peso, Agotamiento, Trastornos alimenticios, Nerviosismo, Vómitos, Disminución de la capacidad de trabajo, Trastornos intestinales, Frigidez (incapacidad de sentir placer en las relaciones sexuales), Muerte
CONSECUENCIAS PSICOLÓGICAS
Culpabilidad, Impulsos suicidas, Sensación de pérdida, Insatisfacción, Sentimiento de luto
Pesar y remordimiento, Retraimiento, Dificultad en la toma de decisiones, Disminución de la autoestima, Miedo a la muerte, Hostilidad, Conducta autodestructiva, Ira – rabia, Desesperación, Desamparo, Recuerdo de la fecha, Intenso interés por los bebés, Instinto maternal frustrado, Odio a los relacionados con el aborto, Deseo de romper con la pareja, Pérdida de interés por el sexo, Sentimiento de deshumanización , Incapacidad de perdonarse a si misma, Pesadillas, Ataques / temblores, Frustración, Sentimiento de ser explotada, Abuso de niños.
Un Lamento Silencioso y una Larga Sombra sobre el Alma
Son miles los doctores que tienen el peso, de acompañar a cientos de mujeres que han tomado la difícil decisión de abortar. Han escuchado sus relatos, sus lágrimas, sus palabras ahogadas de arrepentimiento, de miedo, de desesperanza. Tras años de trabajo, pueden decir con certeza que el aborto no es solo una decisión médica, es una experiencia que deja huellas profundas, tanto en el cuerpo como en el alma.
Los peligros médicos: Un acto irreversible
El aborto es un procedimiento quirúrgico, y como tal, conlleva una serie de riesgos inherentes. La intervención, aunque realizada por médicos capacitados, no está exenta de complicaciones. Pueden surgir infecciones graves, hemorragias descontroladas, perforación uterina, y daño a órganos cercanos. Algunas mujeres pueden sufrir efectos a largo plazo, como problemas de fertilidad o dificultades para llevar un embarazo a término en el futuro. En ocasiones, el aborto deja cicatrices físicas no solo en el cuerpo, sino también en el corazón de quien lo experimenta. No es solo la vida que se pierde, sino la parte de la mujer que se ve transformada de manera irreversible.
Consecuencias: Un cuerpo que grita en silencio
El cuerpo de una mujer, tan complejo y lleno de vida, lleva la carga de una decisión que afecta no solo su salud física inmediata, sino también su bienestar futuro. Tras un aborto, muchas mujeres experimentan dolor físico intenso, cólicos y sangrados irregulares. La interrupción de un embarazo puede desencadenar trastornos hormonales que desestabilizan su ciclo menstrual, afectando incluso la ovulación. Este desequilibrio hormonal no solo afecta el cuerpo, sino también el estado emocional de la mujer, dejándola en un estado de vulnerabilidad. A lo largo de los años, algunas mujeres desarrollan problemas ginecológicos crónicos, que pueden incluir infecciones recurrentes, endometriosis o problemas de fertilidad.
A nivel emocional, la desconexión con el propio cuerpo se convierte en un terreno fértil para el sufrimiento. Un cuerpo que una vez albergó vida, y que ya no lo hace, puede sentirse vacío, incompleto, marcado por la pérdida. Las mujeres que han pasado por un aborto a menudo luchan con sentimientos de culpa y vergüenza, que se traducen en dolor físico y mental. La vida que se corta antes de su tiempo deja cicatrices profundas, que no siempre son visibles a simple vista.
El rechazo social: La soledad del alma herida
El aborto no solo afecta a la mujer en su interior, sino también en su relación con el mundo exterior. La sociedad, con sus juicios y condenas, no siempre ofrece el apoyo que la mujer necesita. Muchas veces, las mujeres que han pasado por un aborto se sienten solas, marginadas, incomprendidas. El estigma social que rodea al aborto puede ser cruel y aplastante. La mirada despectiva de los demás, las palabras hirientes de aquellos que no comprenden la complejidad de la decisión tomada, pueden añadir más peso a una carga ya insoportable.
La soledad, el rechazo y el juicio social crean un vacío emocional que puede durar años. Las mujeres a menudo se sienten atrapadas en su dolor, como si su decisión las hubiera marcado para siempre, aislándolas de una sociedad que no las acepta completamente. Y es en esa soledad donde el sufrimiento crece, donde las heridas no sanan.
Las consecuencias psicológicas: Una sombra que no se va
Quizás el aspecto más devastador del aborto sea el daño psicológico que provoca. Desde la ansiedad, la depresión, hasta los trastornos de estrés postraumático, las consecuencias emocionales pueden ser abrumadoras y de larga duración. Muchas mujeres experimentan sentimientos de arrepentimiento, desesperación y tristeza profunda. La imagen de ese ser que ya no está, esa vida que se apagó, se queda con ellas, como un eco constante en su mente.
El síndrome post-aborto, aunque aún no reconocido formalmente por algunas entidades médicas, es real y palpable. Las mujeres que atraviesan esta experiencia a menudo se sienten atrapadas entre la decisión tomada y el dolor posterior. La culpa y el remordimiento se entrelazan con la tristeza, la ansiedad y el miedo. Algunas mujeres llegan a experimentar un sentimiento de vacío existencial, como si hubieran perdido una parte de sí mismas. La pena no solo se refiere a la vida que se ha perdido, sino también a las oportunidades no vividas, los sueños no cumplidos, los abrazos que nunca llegaron.
Más allá del dolor inmediato, las huellas emocionales del aborto pueden acompañar a la mujer durante años, afectando sus relaciones, su autoestima y su capacidad para sanar.
Muchas mujeres que han abortado llegan a vivir con el peso de la culpa, que se convierte en una carga invisible, pero tan real, que define su manera de interactuar con el mundo.
POR FAVOR NO LO HAGAS, NO ESTÁS SOLA, DEJANOS ACOMPAÑARTE Y MOSTRARTE OTRAS SALIDAS