
Hablaremos con tu pareja


No estarás sola
Si estás pensando en abortar, sabemos que es probable que te sientas sola en este proceso. Tal vez no te sientes comprendida, o sientes que no tienes el apoyo necesario para enfrentar lo que viene. Por eso, ofrecemos acompañamiento a ti y a tu pareja para que ambos puedan tomar una decisión informada, basada en el amor, el compromiso y la fe.
Creemos que el papel de tu pareja es fundamental en este momento. Él también está afectado por la situación, y juntos pueden buscar una solución que honre tanto tu bienestar como el del bebé que esperan. No permitas que la decisión de abortar sea tomada en soledad o desde el miedo. Juntos, pueden encontrar un camino lleno de esperanza, apoyo y fortaleza.
Buscaremos otras alternativas
El aborto no tiene que ser la única salida. Existen muchas alternativas que te permitirán seguir adelante con tu embarazo y brindarle a tu hijo una oportunidad de vivir. Podemos ayudarte a conectarte con recursos como:
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Centros de apoyo para madres embarazadas: Donde encontrarás asistencia emocional, espiritual y material.
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Programas de adopción: Si sientes que no puedes cuidar a tu bebé, te ayudaremos a conectarte con opciones de adopción, para que tu hijo tenga la oportunidad de vivir en un hogar lleno de amor.
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Consejería personalizada: Para ayudarte a superar el miedo, la ansiedad y la inseguridad que sientes en este momento. La ayuda espiritual y emocional está disponible para ti.
Un futuro lleno de posibilidades
Queremos que sepas que hay esperanza, que el futuro puede ser diferente, lleno de amor y oportunidades. Dios tiene un propósito para tu vida y para la vida de tu hijo. Él no te ha dejado, y no lo hará. Juntos, con fe y apoyo mutuo, pueden caminar por un camino de restauración, sanación y amor.
Si estás dispuesta a dar ese primer paso y hablar con tu pareja sobre lo que estás viviendo, estamos aquí para ayudarte en cada momento. No tienes que tomar esta decisión sola. Estamos aquí para caminar a tu lado, para apoyarte, para orar por ti y para ofrecerte las alternativas que te permitan seguir adelante con esperanza.
Recuerda: La vida siempre tiene un propósito, y juntos, con Dios, podemos encontrarlo.