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Un nuevo comienzo

  • 16 mar
  • 2 Min. de lectura

Estuve a un minuto de abortar a mi hijo, me arrepentí y ahora que lo veo, se que me devolvió la vida.


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Mi nombre es Sofía, y hoy quiero compartir con ustedes una historia que marcó mi vida para siempre. Cuando me enteré de que estaba embarazada por primera vez, me sentí completamente perdida.


Tenía 22 años, vivía en una situación complicada, no estaba preparada para ser madre y, en ese momento, el miedo me invadió por completo. Pensé que el aborto sería la única forma de seguir con mi vida, de escapar de esa incertidumbre.


Fui a la clínica, pero cuando me encontraba allí, esperando el procedimiento, algo en mi corazón me detuvo. Había escuchado sobre el aborto, había leído sobre él, pero nunca imaginé que sentiría tanto miedo y dolor al estar tan cerca de tomar esa decisión. En ese momento, algo dentro de mí gritó "No". Fue como una voz clara, profunda, que me decía que no debía seguir con aquello. Me levanté de la mesa, sin saber qué hacer, pero con una sensación indescriptible de que había tomado el camino equivocado.


Volví a casa, llena de dudas, pero con la firme decisión de seguir adelante. Decidí quedarme con mi bebé, aunque el camino no fuera fácil. Mis amigos y familiares no comprendían mi decisión, pero algo en mi interior me decía que debía confiar en Dios, que debía darme la oportunidad de ser madre, aunque no supiera cómo.


Hoy, miro a mi hijo, que tiene 5 años, y no puedo evitar emocionarme. Es el niño más hermoso que he conocido, y cada día que pasa me demuestra lo que significa el verdadero amor. Él le dio un nuevo sentido a mi vida. Su sonrisa, su risa, sus abrazos, me han dado fuerzas para vivir, para ser feliz, para ser la mejor madre que pueda ser. Cada día con él es un regalo, y aunque las dificultades siguen estando ahí, todo lo que he pasado ha valido la pena por tenerlo a mi lado.

A veces me pregunto qué hubiera sido de mí si hubiera tomado esa decisión. Si hubiera ido a esa clínica, si hubiera seguido con la idea de abortar. Pero ahora sé que no solo salvé su vida, sino que él también salvó la mía. Me enseñó a amar sin límites, me enseñó a ser valiente, a encontrar la fuerza dentro de mí.


Hoy, miro atrás y veo cuán lejos he llegado. Mi hijo me devolvió la esperanza, me devolvió la vida. Él es mi razón para seguir luchando cada día, para buscar la felicidad, para recordar que hay algo más grande que los miedos que sentimos en los momentos difíciles.


Si alguna mujer está leyendo esto y se siente perdida, con miedo de lo que está por venir, quiero decirte que hay esperanza. No dejes que el miedo te dicte lo que debes hacer. A veces, lo que menos entendemos es lo que más nos transforma. No estás sola, y tu bebé merece la oportunidad de vivir. Yo lo hice, y mi vida nunca ha sido tan hermosa como ahora.


Nunca subestimes el poder del amor que tu hijo puede traerte. Hay un futuro lleno de posibilidades, y tú mereces ser feliz.

 
 
 

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